lunes, 25 de agosto de 2008

Mujeres de Herrera - Herrerako emakumeok




Las mujeres de Herrera al Alcalde de Donostia-San Sebastián


Las que firmamos esta carta somos mujeres muy diferentes. Como sucede en cualquier parte de la ciudad, somos diferentes en nuestro pensamiento religioso y político, así como en nuestras preferencias sexuales. Pertenecemos a familias diversas: las hay venidas de otras comunidades autónomas, otras son autóctonas y también las hay “mestizas”. Si bien a todas nos han educado para que seamos las responsables fundamentales del cuidado familiar, unas somos abuelas y madres y otras somos y seremos hijas y nietas exclusivamente. Entre nosotras hay quienes atendemos de manera exclusiva la casa y la familia y otras, en cambio, le dedicamos a este trabajo menos tiempo y esfuerzo; aunque generalmente bastante más que nuestros congéneres hombres. Igualmente nos hacen diferentes nuestros empleos, salarios y pensiones, aun cuando, en términos generales, son más escasos y precarios que los masculinos.


Las que vivimos en el barrio desde la década de los sesenta, recordamos cómo comenzó el deterioro urbano. La especulación y el sistema político autoritario de la época hicieron de Herrera un espacio saturado de carreteras y carente de los mínimos equipamientos sociales. Hoy día, cuando esperábamos que el Plan Especial de Reordenación Interior (PERI) mejorara esta situación histórica de abandono, volvemos a padecer otro proyecto urbanístico agresivo. La construcción en cuestión es una gigantesca carretera volante que discurrirá, precisamente, por el centro del barrio. Medirá 20 metros de ancho y transcurrirá pegada en paralelo y a media altura del puente del ferrocarril. En su recorrido pasará 10 metros escasos de algunas de las viviendas de Txingurri. Su parte inferior llevará adosado un inmenso y amenazante acueducto de hormigón de más de 2 metros de alto. El paso a pie de un lado al otro del barrio deberá realizarse por debajo del vial-acueducto y a través de un largo y oscuro pasadizo peatonal de solo 2,5 metros de alto.


Para mostrar nuestra inconformidad, todas nosotras, a pesar de nuestras diferencias, estamos acudiendo a las concentraciones que convoca Herripe los viernes de cada semana desde hace más de 5 meses. Y nos solemos encontrar en medio de la carretera N-1 o en las mismas puertas del Ayuntamiento, preocupadas, intentando mantener alguna esperanza en torno a nuestro derecho a la calidad de vida y al desarrollo sostenible. También hemos puesto banderolas verdes en nuestras ventanas y balcones, hemos firmado alegaciones a los planes del Ayuntamiento y apoyado solicitudes para presentar una moción en el pleno municipal. Del mismo modo hemos apoyado la petición de mediación al Ararteko, así como una propuesta alternativa presentada por Herripe y realizada por los arquitectos Koldo Tellería e Iger Iñarra.


Lamentablemente, desde hace 2 meses que se hizo pública dicha propuesta, venimos observando una aceleración significativa del ritmo de las obras. Pareciera que las autoridades municipales hubieran emprendido una perversa competición contra el vecindario, en lo que creemos es un intento de justificar acciones urbanísticas poco acertadas por la vía de los hechos consumados; en vez de estudiar cuanto antes la posibilidad de encontrar una solución razonable y satisfactoria para todos. Ante esta triste situación, nos hemos decidido a transmitirles públicamente estas reflexiones sobre nuestra vida cotidiana.


Como nosotras, ustedes saben que son escasos los progresos masculinos, así como institucionales y empresariales, en torno a la corresponsabilidad del cuidado de la familia y las tareas domésticas. Por lo tanto, continuamos siendo las mujeres las que realizamos la mayor parte de este trabajo no remunerado. Muchas de nosotras lo compatibilizamos con nuestra participación en el mercado laboral en condiciones muy desiguales respecto al empleo de los hombres. En el espacio urbano esta situación discriminatoria se expresa en que somos las mujeres quienes más nos movilizamos a pie, realizando numerosos trayectos cotidianos de proximidad como acompañantes habituales de menores y personas adultas dependientes; y somos las usuarias por excelencia del transporte público.


Así las cosas, si se construye el vial-acueducto las mujeres de Herrera y de otros barrios colindantes seremos las más afectadas. Estaremos obligadas a pasar por debajo de esta carretera varias veces al día, en el agitado ir y venir en torno a lugares relativamente cercanos a nuestras viviendas (el centro de trabajo, la ikastola o la escuela, las tiendas, el parque, las paradas de autobuses, las estaciones del topo y del tren, etc.). Para evitar la amenaza de esa inquietante estructura pendiendo sobre nuestras cabezas, cruzaremos rápidamente el mencionado pasadizo. Cuando sea de noche -seamos abuelas, madres, hijas o nietas-, pasaremos aún más apresuradas porque los grandes pilares de hormigón serán puntos “calientes” que nos harán sentir la amenaza de las agresiones sexuales. Además, tendremos que estar pendientes de las consecuencias del tráfico rodado en la higiene de la casa y la salud de nuestra familia, dado que el ruido, el polvo y la contaminación del aire se nos colarán en la sala, en la cocina, en las habitaciones. Finalmente, sentiremos la pérdida del único patrimonio histórico que nos dejaron en Herrera, puesto que la calidad arquitectónica del puente del tren quedará oculta tras esta mostrenca obra carente de cualquier pretensión estética o cultural. Y así, mucha gente joven de Herrera seguirá buscando lugares de encuentro y ocio lejos de este barrio cada vez más suburbial.


Las más adultas de quienes suscribimos esta carta, no fuimos consultadas sobre las pésimas intervenciones urbanísticas realizadas décadas atrás en Herrera. El autoritarismo político de aquellos momentos no estimaba necesario preguntar -mucho menos a las mujeres-, sobre cómo afectaba a nuestra vida cotidiana este tipo de decisiones públicas. Sin embargo, queremos pensar que cuando las mujeres de un barrio hacemos tantos esfuerzos en la defensa de propuestas serias como la de Herripe, actualmente cabe la posibilidad de que los equipos técnicos y políticos municipales, forales y autonómicos implicados, las estudien y discutan con quienes las defendemos. En definitiva, queremos mantener, Sr. Alcalde, la esperanza de que somos capaces -instituciones y ciudadanía- de mejorar las experiencias de debate y participación democrática teniendo en cuenta la voz y las necesidades de las mujeres.

Herrera-Altza, 23 de julio de 2008.


Herrerako emakumeok Donostiako Alkaterari

Donostiako Alkate jauna:
Gutun hau sinatzen dugun emakumeok oso emakume ezberdinak gara. Batzuek ilea urdinduta daukagu, eta horrexegatik nahi izaten dugu denbora astiroago joatea. Aitzitik, beste batzuek denbora azkarrago joatea nahi dugu nerabezaroko une gogorrak lehenbailehen pasatze aldera. Beste batzuen arabera, ordea, denborak bere abiadura dauka, besterik gabe. Jaio garen garai ezberdinek baldintza eta aukera ezberdinak eman dizkigute gure bizi proiektua erabakitzeko. Hala, batzuek oinarrizko ikasketak ditugu, beste batzuek batxilergoa eta lanbide heziketa egiteko aukera izan dugu eta beste batzuk, gazteenak batik bat, unibertsitatean ikasten ari gara. Gure arteko beste ezberdintasunetako bat da batzuk amonak eta amak garela eta beste batzuk alaba edo biloba baino ez garela, eta izango garela. Era berean, gure lanbideetan, gure soldatetan eta pentsioetan ere badugu ezberdintasunik, horiek, oro har, gizonezkoenak baino urriagoak eta prekarioagoak badira ere.

Herrerako emakumeok gero eta askotarikoagoak gara, munduko hiri askotan gertatzen den bezalaxe. Ezberdinak gara gure erlijio pentsamenduan, batzuk katoliko elizkoiak baikara, beste batzuk agnostikoak edota erlijio sinesmenik gabekoak. Hala, sexu joera ezberdinak ere baditugu, hiriko beste edozein lekutan bezalaxe. Era berean, ideologia politiko ezberdinak ditugu eta botoa talde ezberdinei ematen diegu; ezkerrekoak, eskuinekoak edo erdikoak, abertzaleak ala ez. Gure familien jatorriak ere ezberdintasunak ezartzen ditu gure artean. Batzuk beste autonomia erkidego batzuetatik etorritakoen senitartekoak gara, beste batzuk bertako familietako hainbat belaunaldiko kide gara edota urruneko herrialderen batean jaiotakoak gara. Gutako asko familia “mestizoko” kide gara. Bestalde, guztiok familiaren zaintzaren arduradun izateko hezi gaituzte, baina gure artean badira etxeari eta familiari arreta ia esklusiboa ematen diogunak zein lan horri denbora eta ahalegin gutxiago eskaintzen diogunak; edonola ere, oro har gizonezkoek baino denbora gehiago ematen dugu zeregin horietan.

60ko hamarkada baino lehen auzoan jaio ginenok gogoan dugu Herrerako hiri-hondamenaren hasiera. Espekulazioak eta garaiko sistema politiko autoritarioak errepidez betetako eta gutxieneko jendarte-ekipamendurik gabeko gune bihurtu zuten Herrera. Egoera tamalgarri horrek, aldaketa txikiekin, bere horretan iraun du gaur egun arte. Iraganeko esku-hartze urbanistiko txikitzaileenak honakoak izan ziren, besteak beste: azokaren eta frontoi zaharraren eraispena N-1eko hormak eraiki ahal izateko; Txingurri (Errota Zahar) sagardotegiaren eraispena etxebizitza dorreak eraiki ahal izateko; San Luis Gonzaga eliza eta ikastetxearen eraispena A-8 errepidearen N-1erako irteera egiteko; Txingurri erreka ur beltzen hodi biltzaile kirastu bihurtzea. Eta orain dela gutxi, Peruene baserria galdu dugu, egungo Barne-Erreformarako Plan Berezian (PERIan) hala aurreikusita zegoelako.

Gure arteko ezberdintasunak gorabehera, guztiok erabaki dugu orain dela 5 hilabete baino gehiagotik Herripek asteroko ostiraletan deitzen dituen elkarretaratzeetan parte hartzea. Eta hantxe biltzen gara, N-1 errepidearen erdian edota Donostiako udaletxeko ateen aurrean, kezkatuta eta auzoaren bizi-kalitatearen aurrean itxaropenari eutsi nahian. Auzotarren arteko zita hauen bitartez, PERIaren barruan eraikitzen ari diren bide-azpiegitura erraldoia, beste behin ere, gure eguneroko bizitza bortxatzen duen beste egitasmo urbanistiko agresibo bat dela jakinarazi nahi diegu udal agintariei. Zuk ondo dakizun bezala, Alkate jauna, aipatutako eraikuntza auzoaren erdi-erditik altueran igaroko den errepide erraldoia da. 20 metro izango ditu zabal eta trenbideko zubiari atxikita igaroko da garaiera ertainean. Ibilbide horretan, Txingurriko etxebizitza batzuetatik 10 metro eskasera igaroko da. Beheko aldean bi metro baino gehiagoko garaiera duen hormigoizko akueduktu erraldoi eta mehatxatzaile bat izango du atxikita. Auzoa alde batetik bestera zeharkatzeko bial-akueduktuaren azpitik igaro beharko da, 2,5 metroko garaiera baino ez duen oinezkoentzako pasabide luze eta ilun batean zehar.

Gure ezadostasuna adierazteko bandera berdeak ipini ditugu gure etxeetako leiho eta balkoietan; Udalaren planei alegazioak sinatu ditugu, baita udal osoko bilkuran mozioa aurkezteko eskabideak ere. Era berean, Arartekoaren bitartekaritza lanen alde agertu gara, baita Herripek aurkeztutako eta Koldo Telleria eta Iger Iñarra arkitektoek egindako proposamen alternatiboaren alde ere. Baina ez dugu erantzunik jaso. Aitzitik, proposamen hau jendaurrean aurkeztu zenetik, lanen erritmoaren azkartze nabarmena sumatu dugu. Udal agintariek auzotarren aurkako lehia zital bati ekin diotela dirudi, eta ekinbide urbanistiko okerrak atzerabiderik gabeko erabakien bitartez estaltzeko modua dela deritzogu, bial-akueduktuaren diseinua eta trazadura aldatzeko aukera lehenbailehen aztertu beharrean.

Egoera tamalgarri honen aurrean, gure eguneroko bizitzaren etorkizunaren gaineko hausnarketa batzuk helaraztea erabaki dugu, Alkate jauna. Geu bezalaxe, zeuk ere badakizu urriak direla oraindik familiarekiko arretari eta etxeko lanei dagokienez gizonezko, elkarte eta enpresek egin dituzten aurrerapenak, eta horrexegatik, geu gara oraindik ere ordaindu gabeko lan horiek egiten ditugunak gehienetan. Rol diskriminatorio hori dela-eta, oinezko ibilbide labur asko egiten ditugu adin txikikoak edota mugikortasuna mugatuta duten pertsona helduak laguntzen, eta garraio publikoaren erabiltzaile nagusiak gara.

Hala, Herrerako emakumeok bial-akueduktuaren azpitik pasatu beharko dugu egunean hainbat aldiz, ezinegona sortzen duen egitura hori gure buruen gainean sentituz. Egun argiz, pasabidea azkar igaroko dugu gure etxeetatik hurbil dauden lekuetarako joan-etorrietan (lantokia, ikastola edo eskola, okindegia, harategia, osasun zentroa, parkea, autobus geltokiak, topo edo tren geltokiak, etab.). Gaua denean, amona, ama, alaba edota biloba izan, are eta azkarrago igaroko dugu, hormigoizko pilaretzarrak eraso sexualen mehatxua sentiaraziko diguten puntu “beroak” izango direlako. Gainera, trafikoak gure etxeko garbitasunean eta gure familiaren osasunean izango dituen ondorioez kezkatuta egongo gara, zarata, hautsa eta kutsadura egongelan, sukaldean, logelatan sartuko baitzaizkigu. Azkenik, Herreran utzi ziguten azken ondare historikoaren galera sentituko dugu, trenbideko zubiaren kalitate arkitektonikoa alimaleko lan suburbial horrek estaliko baitu, inolako nahi estetiko edo kulturalik ez duen lan horrek.

Gutun hau sinatzen dugunon artean helduenei ez zitzaigun aspaldiko hamarkadetan egindako esku-hartze urbanistikoen gaineko kontsultarik egin. Une haietako autoritarismo politikoak ez zuen beharrezkotzat jotzen halako erabaki publikoek gure eguneroko bizitzan izango zuten eraginaren inguruan kontsulta egitea –are gutxiago emakumeei kontsultatzea–. Hala ere, gaur egun udal agintariek gu entzutea posible dela sinetsi nahi dugu. Pentsatu nahi dugu auzo bateko emakumeek Herriperena bezalako proposamen serioak defenditzeko ahaleginak egiten dituztenean, talde tekniko eta politikoek, udal, foru edo erkidego mailan, proposamen horien alde egiten dugunokin batera aztertu eta eztabaidatzeko aukera badagoela. Azken batean, Alkate jauna, –erakundeak zein hiritarrok– eztabaida eta parte-hartze esperientziak hobetzeko gaitasuna badugula sinetsi nahi dugu, emakumeon ahotsa eta beharrak kontuan hartuta.

Herrera-Altza, 2008ko Uztailak 23


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