domingo, 21 de noviembre de 2010

AUZOKIDEEN IRITZIAK

Políticos y Herrera
Elena Arrieta Yarza

Hace unas semanas aparecieron por Herrera unos importantes coches, de los que se bajaron unos no menos -aparentemente- importantes hombres, elegantes ellos. Se dijo -porque saber, no sabíamos- que eran un alcalde, un diputado general y un consejero, además de algún vice y sub, pero nos quedaremos en lo más alto de la escala. Al decir de una señora del lugar: "Como llovía, iban bajo palio". Sonreí y le contesté: "Sería bajo grandes paraguas…". "¡No sé! Yo sólo digo lo que me pareció de lejos…". En mi interior, no pude evitar que me vinieran recuerdos que había arrinconado ya y pensé con pena que, a veces, el tiempo parece que no pasa.

Con la simpleza de quien aún confía en algo, me felicité porque ¡por fin! los grandes señores sabían dónde estaba Herrera y luego, perpleja, traté de entender qué era lo que venían a inaugurar con pedestal y palio porque, que sepamos aquí, más que algo para inaugurar tenemos mucho para avergonzar.

Me quedó también la esperancilla de que esos grandes hombres -grandes por el espectáculo y divertidos por la parodia- girarían su cabecita y se fijarían en el estado del embarrado y único paso peatonal lleno de agujeros, los contenedores de basura casi inservibles y siempre rodeados de restos. A lo mejor no oyeron los ruidos ni sintieron las vibraciones que soportamos los vecinos día y noche, porque para oír sus doctos discursos, la gente del Topo había parado las infernales máquinas. Pero, desde entonces, nada ha cambiado para mejorar, así que… ocasión perdida.

Todo por el pueblo, y el pueblo en su sitio, alejado, sin intervenir, observando el fausto evento mientras hacíamos las compras preguntándonos: ¿Quiénes serán? ¿A qué vendrán? ¿Nos traerán algo? Sin dejar de vigilar dónde pisábamos, no fuera a ser que por maravillarnos ante la jet nos rompiéramos la crisma.

Me quedó también la esperancilla de que esos grandes hombres -grandes por el espectáculo y divertidos por la parodia- girarían su cabecita y se fijarían en el estado del embarrado y único paso peatonal lleno de agujeros, los contenedores de basura casi inservibles y siempre rodeados de restos. A lo mejor no oyeron los ruidos ni sintieron las vibraciones que soportamos los vecinos día y noche, porque para oír sus doctos discursos, la gente del Topo había parado las infernales máquinas. Pero, desde entonces, nada ha cambiado para mejorar, así que… ocasión perdida.

Los próximos años van a ser más duros aún pero eso ellos ya lo saben. Parece que consideran, con un cierto tono de dulzura y conmiseración hacia nosotros, que es una situación que hay que aguantar y que además se puede ver como daños colaterales. Claro está que los daños colaterales siempre son admitidos y comprendidos precisamente por quienes no los aguantan.

NOTICIAS DE GIPUZKOA
Martes, 16 de noviembre de 2010

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2010/11/16/opinion/cartas-al-director/politicos-y-herrera

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